El intercambio: Película dramática de Clint Eastwood basada en hechos reales. Soberbia actuación de Angelina Jolie.

“El intercambio no varía en absoluto las constantes que viene mostrando el cine de Clint Eastwood desde hace algunos años. Se trata de un cine sencillo, rodado desde el clasicismo, en el que la cámara no se entromete en la trama con la crudeza con que suele hacerlo en estos tiempos, usando las primeras tomas para que reluzca la credibilidad de los actores. Eastwood, heredero de Leone y Siegel, es el mejor hijo que nunca tuvo John Ford. Su cine dibuja una mirada dramática, repleta de significados, y en su particular distanciamiento, profundamente humana. El que fuera Harry el Sucio ha sabido unirse a esa poco concurrida lista de directores que han parido un cine humanista, cuyo primer miembro fuera Sir Charles Chaplin (quien es directamente mencionado al poco de comenzar El Intercambio).

No tengo reservas al afirmar todo ello, y eso que lo hago después de ver su obra menos maestra desde la floja Deuda de sangre. La primera parte de El intercambio lo tiene todo para que la película pase a ser del mejor cine de Eastwood. Pero, a partir de ciertos acontecimientos del argumento, da la impresión de que la película quiere ser demasiadas cosas a la vez, llegando a transitar los terrenos del trillado “cine de psiquiátrico” y acercándose por momentos en temática y forma a Mystic River, palideciendo en la comparación. El guión, basado en espantosos hechos reales, traza a la mayoría de los personajes de forma gruesa y hace demasiados y mejorables intentos por encontrar una clausura convincente, aunque nunca permite el aburrimiento.

A pesar de todo ello, la película resulta sólida, magistral por momentos. Angelina Jolie convence y brilla como actriz seria, resultando su actuación dolorosamente humana. Además, Eastwood se rodea como siempre de un magnífico equipo técnico, destacando especialmente en este film la fotografía, el vestuario y la brillante dirección artística. Una vez más, el director de Sin Perdón se aprovecha de la solidez de las formas cinematográficas clásicas, dotándolas de la terrible, pesimista mirada del mundo posmoderno. Y una vez más demuestra que es uno de los más grandes directores de la historia. Lo digo siendo aún menos dubitativo que su cine, mientras espero impaciente para ver Gran Torino.”

Gracias a Antonio Gandiaga por su crítica: http://www.notasdecine.es/1362/criticas/critica-el-intercambio/

Anuncios