Anticristo:

No es fácil una película como Anticristo, y tampoco lo es hablar de ella. Lars von Trier es un cineasta que no puede permitirse el lujo de dejar indiferente al público, y por ello siempre presenta unas propuestas extremas tanto en su construcción formal como en las situaciones en las que pone a los personajes. Autor ineludible para algunos, impostor para otros, lo cierto es que el cine del danés siempre tiene la capacidad de no ser fácilmente olvidable.

Anticristo está lejos de ser una excepción a esa última afirmación. Estamos ante un ejercicio de exorcismo de los demonios internos del realizador, que se sitúa en una onda completamente distinta a la de su anterior película, la malvada comedia El jefe de todo esto. En esta ocasión, el director se nutre de los postulados del cine de terror para construir un ambiente malsano e inquietante, aunque no estamos ni mucho menos ante un ejercicio puro de género. Von Trier también se fija en el Bergman más centrado en la desintegración de la relación de pareja, el de Secretos de un matrimonio o su secuela Saraband.

Apoyándose en dos actores poco temerosos ante un ejercicio de interpretación extremadamente arriesgado (y del que salen brillantemente airosos), Von Trier llena su película de una simbología mística y religiosa ciertamente extraña, y que puede resultar de una misoginia cruel. Sin embargo, no es eso lo que queda en el recuerdo del espectador, sino una serie de momentos cargados de una violencia poco escrupulosa y de índole sexual. La película pretende ir un paso más allá, estableciendo nuevos límites para el contenido de las imágenes en el cine convencional.

Sinceramente, no sabría ni podría darles una opinión especialmente favorable ni negativa respecto a Anticristo. Hay instantes donde el talento del director sale a relucir (el hipnótico prólogo), además de una cierta ironía algo difícil de hallar (no puede ser del todo serio que los capítulos se llamen Pena, Dolor y Desesperación). Sin embargo, la provocación no encuentra un apoyo sólido en la posible significación de la trama, por momentos algo risible en su dualidad sobre la bondad/maldad de la naturaleza (de la mujer). Anticristo no cae, como Dogville o Europa, del lado de las obras maestras, pero al menos me la creí más que Bailar en la oscuridad. En cualquier caso, cuando alguien hace una propuesta tan extrema como esta, mi opinión incondicional es que hay que ir a verla.”

Gracias a Antonio Gandiaga por su crítica: http://www.notasdecine.es/12589/criticas/critica-anticristo/

 

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