diciembre 2011


Valkiria: ….o Misión Imposible, ya que no consiguen su cometido…

“El hecho fue descubierto a poco de nacer el cine y en ello seguimos, pese a advertirse signos de cansancio: la sobreexposición mediática de una estrella de Hollywood es sumamente rentable para su condición como tal y para la economía de los grandes estudios que producen y/o distribuyen las cintas que protagoniza. ¿Cuántas películas hemos visto porque en ellas aparecían actores o actrices con quienes la promoción y el cotilleo nos han familiarizado? ¿Hasta qué punto no distorsiona nuestro conocimiento del cine la sumisión a esos astros artificiales, a menudo estériles, que ensombrecen con su brillo el de otras muchas películas que jamás podremos ver al carecer su producción de armas de difusión masiva similares?

Sin embargo, existe un riesgo secundario en esa dependencia de lo que un noble francés del siglo XVIII definió como “el repugnante afecto de la chusma”. No hay nada más volátil y mudable que la opinión mayoritaria. Quien se halla a todas horas expuesto al escrutinio de la prensa, es susceptible de caer en desgracia víctima de la misma arbitrariedad mediática que le elevó a los altares.

Es el caso de Tom Cruise, la estrella de cine más taquillera de Hollywood hasta la irrupción de Will Smith. Cruise ha pasado en apenas dos o tres años, a causa de algunos errores personales pero sobre todo por culpa del cuerpo social (necesitado para su correcto funcionamiento tanto de ídolos como de víctimas a las que despedazar), a ser un hazmerreír.

Objetivamente hablando, no son ni mucho menos preferibles películas como Top Gun, Rain Man o La Tapadera, que hicieron de Cruise un intocable, a Minority Report, Mission: Impossible III o Collateral, estrenadas cuando su estrella ha empezado a declinar. Como no son grandes películas, aviso a navegantes, Yo, Robot, Soy Leyenda, Hancock ni Siete almas. Pero unas y otras se ven sometidas a valoraciones caprichosas, ignorantes, que eluden lo esencial, a saber: que hablamos de productos comerciales facturados con profesionalidad, más o menos dignos, casi siempre con fecha de caducidad, que si van a aportar algo a la historia del cine será en casi todos los casos más por motivos de corte sociológico que artístico.

 

Valkiria no escapa a esa tipificación. Realizada por Bryan Singer, carne también de endiosamiento y posterior demonización con apenas seis largos previos en su haber (Public Access, Verano de Corrupción, Sospechosos Habituales, X-Men I y II, y Superman Returns), recrea de manera tan eficaz como poco memorable el fallido atentado contra Adolf Hitler que llevó a cabo el coronel Claus von Stauffenberg (Cruise) el 20 de julio de 1944.

Se habían rodado ya dos correctas producciones televisivas que describían los preparativos y consecuencias del intento de magnicidio: Plan para matar a Hitler (1990) y Operación Walkiria (2004). Sorprende por tanto que Cruise, Singer y los guionistas Nathan Alexander y Chris McQuarrie hayan insistido, secundados por un gran presupuesto, en el mismo registro enunciativo, que a estas alturas no tiene demasiado valor.

Todos los aspectos interpretativos y técnicos son, desde luego, impecables. Las fases del complot de Stauffenberg están muy bien explicadas, y se ven enriquecidas por un suspense que logra no ser artificioso, sino connatural a la peligrosa coyuntura histórica en que se desarrolla la acción. En este objetivo se desvela como elemento más creativo el montaje de John Ottman, cuya minuciosidad reminiscente de Walter Murch (La Conversación) y Ralph Kemplen (Chacal, 1973) va dotando a los más pequeños gestos de los personajes —una firma, la imposición de una medalla, un corte al afeitarse— de un peso casi ritual, en consonancia con el devenir trágico del complot. El plano más emocionante de Valkiria está relacionado con esta idea: Stauffenberg y los demás integrantes de la conspiración enarbolan a una los distintivos naranjas que les identifican como partícipes esperanzados en una aventura que desconocen (al contrario que el espectador) tendrá un resultado fatal.

También es reseñable el inteligente empleo dramático de las heridas que Stauffenberg sufrió en combate (el prólogo del film), que van siendo mostradas al espectador según el militar va implicándose más y más en los acontecimientos. Pero estos hallazgos no logran disipar lo ya reseñado, una sensación de déjà vu y adocenamiento que encuentra descorazonadora confirmación definitiva en el típico epílogo que nos informa con rótulos y fondo musical elegiaco sobre el destino de todos los protagonistas.

Valkiria queda reducida así a la condición de película divulgativa, que merecerá para bien o para mal más atención de la que merece porque su protagonista es Tom Cruise. Pero el tiempo terminará por poner, tanto al film como al actor, en el puesto que les corresponde. Que aventuramos no será demasiado destacado.”

Gracias a Diego Salgado por su crítica: http://www.cine.fanzinedigital.com/4192_1-Valkiria.html

Para conocer algunas críticas más pinchen en los siguientes enlaces:

http://www.notasdecine.es/2178/criticas/critica-valkiria/

http://www.cinefilo.es/criticas-cine/valkiria-critica-cine/2441/

http://www.cinefilo.es/criticas-cine/valkiria-critica-cine/2441/

Ana dice: En julio del 44 el coronel Claus von Stauffemberg introdujo una bomba en la sala donde Adolf Hitler iba a tener una sesión con varios altos mandos, en la Guarida del Lobo, en Rastenburg, el complejo que servía de Cuartel General del Führer en el este de Europa.
Por diversas razones, el atentado falló, Hitler sobrevivió a la explosión y los conjurados para asesinarle, derrocar el régimen nazi y pactar el fin de la guerra con los Aliados, fueron detenidos y ejecutados.

Éstos son los hechos y Valkiria, dirigida por Bryan Singer (Sospechosos habituales) y producida e interpretada por Tom Cruise (…ehmmm… Misión Imposible (e increíble)),pretende hacer un relato de lo ocurrido.

La ambientación es excelente hasta en detalles mínimos para el común de los espectadores, como el corte y color de la guerrera que llevaba el coronel, los frikis de la reconstrucción histórica respiraron felices. El trabajo de documentación es aceptable y se respeta el conjunto de los hechos ocurridos en ese turbulento verano.

Pero hay tres cosas que hacen que Valkiria no sea recordada, creo yo, en la historia del cine: Tom Cruise es un dudoso Stauffenberg, intentar meter suspense y acción en esta película es tarea poco menos que imposible y… hay una producción de 2004 para la televisión alemana, Operación Walkiria, muy superior en rigor histórico, credibilidad e interpretación.

Synger me dejó flipada en Sospechosos Habituales. En Valkiria, bueno, es correcto, pero sin alharacas.

Cruise despliega sus habituales tics, digamos, interpretativos, pero le falta profundidad y porte para ser un conde, coronel y militar prusiano de la vieja escuela, que pasa de la reticencia hacia los nazis a ser cautivado por la personalidad de Hitler y comprender, durante el transcurso de la guerra, la dimensión de la barbarie puesta en marcha por los seguidores de la esvástica, e intentar acabar con ella antes de que ellos acaben con Alemania.

Como en el caso de las películas sobre la Conferencia de Wansee, la versión alemana de 1984 es muy superior a la norteamericana de 2001, donde también actuaba Kenneth Brannagh.

Valkiria es interesante para un espectador poco informado de la historia, que aprecie el ritmo , a veces banal, del cine americano, con sus pinceladas maniqueas muy didácticas e imprescindibles para pensar y meditar sobre los entresijos del régimen nazi y sus seguidores. Y, terminada la película, pase a otra cosa y olvide lo que ha visto y prefiera recordar al Cruise de Top Gun y Misión Imposible 🙂

Love happens: chico conoce a chica, chica conoce a chico blablablablabla…

“Chico conoce a chica, chico se enamora de chica, dos horas de toma y daca para que terminen juntos, viviendo felices para siempre. Ese es el argumento característico de las películas de género romántico como la presente y lo que cabe esperar de todas y cada una de ellas. Sin embargo, y con temor de ser reprochado por terceros, hay quien ve en este film algo diferente, original, interesante… que podría hacer destacar esta producción del resto de sus compañeras de género. Si bien sigue las premisas básicas para conseguir una película ñoña al gusto de jóvenes muchachas que obligarán a sus parejas a acompañarlas al cine, puede que éstas consigan mantener los ojos abiertos con mayor facilidad de la acostumbrada en estas ocasiones.

En un primer momento, la historia de amor se deja a un lado, hasta parecer insignificante, y nos centraremos más en conocer a Burke, su pasado, sus motivaciones y sus oscuros pensamientos. Poco a poco se irá entremezclando el romance y el amor con la atractiva Eloise pero no todo serán paseos por la calle de la felicidad, cafés en la plaza de la esperanza ni besos bajo una lluvia de rosas. El efecto logrado en conjunto es el de una trama más profunda, centrada en un personaje concreto, con el que el espectador creará un lazo de empatía, pero que a su vez se complementa con la historia de amor que terminará de moldear el guión.

Un largometraje que mezcla 6 o 7 partes de lo que ya hemos visto en incontables ocasiones, con otras 3 o 4 de innovación que nos mantendrán despiertos durante las casi 2 horas de proyección que unas amarán y otros odiarán.”

Gracias a notedetengas por su crítica: http://notedetengas.es/critica-love-happens-de-brandon-camp/

Para conocer algunas críticas más pinchen en los siguientes enlaces:

http://www.notasdecine.es/20888/criticas/critica-love-happens/

http://www.cinematical.es/2009/12/30/critica-love-happens/

http://www.elmulticine.com/criticas2.php?orden=1935

Ana dice: Americanada previsible desde el primer momento (como todas las americanadas…) con Jennifer Aniston haciendo, como siempre, de Jennifer Aniston en el mismo tipo de papel estereotipado.

Posiblemente una actriz desaprovechada, al igual que Whoopi Goldberg, ya que cuando no hace de ella misma trabaja bien: ejemplos de esto serían el papel que hace en The good girl o en Cómo acabar con tu jefe. Desgraciadamente este tipo de trabajos en los que participa son mínimos: debería elegir mejor sus proyectos, aunque entonces es posible que ganara menos dinero…igual que la mencionada Whoopi Goldberg, otra que tampoco sabe elegir sus trabajos… o puede que a ambas les guste trabajar en este tipo de películas ¿quién sabe? 😉