septiembre 2011


Sólo quiero caminar: “segunda” parte de la, igualmente dura, “Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto”.

“Muy esperada, bien publicitada y, sin embargo, no ha superado mis expectativas.

Principalmente porque es estrecha, muy estrecha la senda utilizada por Agustín Díaz Yanes para conducir al espectador por el devenir de los acontecimientos de la película, donde coloca demasiadas piedras en el camino para entenderla, lo cual hace que en numerosas ocasiones nos suelte de la mano, provocando una sensación de pérdida o descontrol en el recorrido de la misma.

‘Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto’ supuso para el cine de nuestro país, allá por el año 1995, un soplo de aire fresco y la irrupción de un grandísimo director que consiguió con esa ópera prima alcanzar la gloria y el reconocimiento unánime de la crítica y la Academia de Cine de España con 8 Goyas de 10 nominaciones. ‘Sin noticias de Dios’, y el indudable éxito de taquilla de ‘Alatriste’, han marcado después su corta carrera en la realización.

Pero por desgracia, ‘Solo quiero caminar’ no le llega ni a la suela del zapato de ese primer largometraje, del que éste dicen que es su secuela. Y puede que haya sido principalmente por la errónea travesía por la que transcurre el metraje. La apuesta no era mala, teniendo en principio a cuatro grandes actrices de nuestra industria, Victoria Abril, Ariadna Gil, Pilar López de Ayala y Elena Anaya, que representan tres generaciones cinematográficas distintas.

Y tampoco es mala la historia, escrita por el propio Díaz Yanes, de gangsters que transcurre entre España y México, y que reúne poder, prostitución, violencia, lujuria y dinero, con un espectacular atraco llevado a cabo por cuatro mujeres, Gloria (Abril), Aurora (Gil), Ana (Anaya), y Paloma (López de Ayala), movidas por el afán de venganza y por su deseo de que sus vidas cambien para siempre. 

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Siete almas: ver 7 almas no es nada malo porque 7 eran los sabios romanos, 7 virtudes, 7 pecados, 7 novias para 7 hermanos.

“Tras salir del cine el viernes pasado, después de haber visto Siete almas, no pude evitar preguntarme por qué Will Smith no está en las quinielas de todo el mundo como posible nominado al Óscar y, de hecho, por qué en las nominaciones a los Globos de Oro o los Premios SAG ya ha quedado completamente ignorado.

Después de leer algunas de las críticas y opiniones sobre la película de periodistas del New York Times, L.A. Times y otros medios estadounidenses, la cosa me ha quedado bastante más clara. Parece que la peli no ha gustado. Yo sigo sin entender por qué, la verdad. Lo cierto es que la prensa se empeña en decir que la última tendencia de Smith es la de interpretar personajes con un punto mesiánico, heroicos y con la necesidad de sacrificarse por salvar al mundo. Soy leyenda y Hancock estarían entre los ejemplos de esta supuesta tendencia.

Yo no acabo de tener claro si Smith quiere salvar realmente el mundo en todas sus películas. Simplemente sigo alucinando que el chico de El príncipe de Bel Air haya llegado tan lejos y se haya convertido en un actor de su talla. Para mí, su interpretación en Siete almas es magnífica y merecedora al menos de algún rumor, por tímido que sea, sobre su posible nominación.

El film está dirigido por el italiano Gabriele Muccino, con el que Smith repite después del éxito y buena acogida de En busca de la felicidad. En Siete almas el actor interpreta a Ben Thomas, un agente del servicio de Hacienda estadounidense empeñado en ayudar a gente con problemas, por motivos que al principio de la película no quedan del todo claros para el espectador. Una de las personas a las que decide ayudar es Emily Posa (Rosario Dawson), una mujer que necesita un trasplante de corazón y debe mucho dinero por las interminables facturas médicas que acumula.

Lo cierto es que la trama de Siete almas es mucho más compleja que todo esto y la primera media hora de la película puede resultar algo confusa, Muccino aprovecha el metraje para explicarnos quién es Thomas y qué lo ha llevado a hacer algunas de las cosas extrañas que hace. Como espectador simplemente vemos secuencias en las que el protagonista interactúa con diferentes personas y sin que parezcan tener mucha continuidad argumental las unas con las otras. Pero al final todo quedará más claro.

Siete almas no es fácil de digerir. El sacrificio personal, la capacidad de redención y el perdón son algunos de los temas expuestos en el film. Lo mejor, como siempre, es que veáis la película y decidáis vosotros mismos qué os parece esta última incursión cinematográfica de Smith.”

Gracias a Patricia Puentes por su crítica: http://www.cinematical.es/2008/12/23/critica-siete-almas/

Para conocer algunas críticas más pinchen en los siguientes enlaces:

http://ktarsis.wordpress.com/2009/01/13/critica-siete-almas-seven-pounds-de-gabriele-muccino/

http://www.cinepalomitas.com/2009/01/12/critica-de-siete-almas/

http://www.notasdecine.es/1781/criticas/critica-siete-almas/

Enrique dice: No bastó la presencia de Will Smith. Ni siquiera el engañoso trailer que algunos vimos o el sugerente título. Siete Almas es, a mi modo de ver, una película sin argumento, deslabazada, con un hilo argumental de locos (o de torpes, según se mire). Iba viendo la película y créanme que a punto de terminar no sabía de qué iba la cosa. Malísima, pesada, insultantemente mal hecha. Una peli que quiere conmover, hacer pensar, y lo único que consigue es hacerte bostezar.

El Greco: pintoooooorrrrr, que pintas con amorrrrrrrrrrr…

“El cretense de 62 años Iannis Smaragdis dirige esta película sobre su compatriota el genial pintor toledano. Produce el español Ramón Masllorens y hay un reparto internacional que incluye a Botto y Marull en papeles muy importantes. El diseño de producción es atractivo y llama la atención la hermosa recreación de Venecia y del taller del pintor Tiziano. Con un presupuesto de 7 millones de euros, la película ha funcionado bien en Grecia, donde hizo 8 millones. Ahora se estrena en España.

 

Es una lástima que un asunto tan interesante sea abordado de manera tan pachanguera y simplona, tanto que podríamos afirmar que parece una película para niños de 1º de la ESO, tal es su infantiloide guión, empeñado en reunir todos los tópicos imaginables y contarlos de una manera tan grotesca que no sabes si reír o llorar.

Es desconcertante que un productor español pueda encontrar interés en un guión tan pobre, superficial y burdo, basado en un novelita de tres al cuarto, que nos presenta a El Greco como un memo de campeonato. Su enfrentamiento con el Inquisidor Niño de Guevara, más memo todavía, en una España sencillamente increíble, será el eje de una historia que arranca en Creta, con una trama que es una piedra de molino puesta sobre el cuello de la cinta, tan torpe que no cabe empezar de peor manera.

Smaragdis no sabe muy bien que hacer con el guión de una novata a la que el asunto le viene inmenso (¿en qué cabeza cabe encomendar una historia como esta a alguien que solo ha hecho un episodio de una serie de TV?) y permite que los actores se entreguen a un ejercicio de histrionismo interpretativo que, en ocasiones, mueve al espectador a meterse debajo de la butaca.

Compárese esta película con una en muchos aspectos similar, La joven de la perla y se entenderá que no exagero. Para hacer buen cine histórico hace falta escribir mejor, infinitamente mejor. Quizás sea cuestión de leer un poco, de preguntar al que sabe, en vez de rodar un panfletillo grotesco cocinado con cuatro datos de wikipedia, un saco de prejuicios de analfabeto enardecido y sensiblero y muchas horas consumidas delante de la caja tonta.”

Gracias a Alberto Fijo por su crítica: http://www.filasiete.com/criticas/el-greco

Para conocer algunas críticas más pinchen en los siguientes enlaces:

http://www.cine.fanzinedigital.com/4141_1-El_Greco.html

http://www.fotogramas.es/Peliculas/El-Greco/Critica

http://www.muchocine.net/criticas/8408/El-Greco

Enrique dice: No hay nada peor que una película biográfica con actores malos. Esta peli es entretenida, pues te enteras de cómo fue la vida del genial pintor griego, y hay aventuras, mucho amor y algo de erotismo. Pero me chirrían algunos personajes, y algunos decorados. No es una genial película de la vida de alguien. Cualquiera que le preste un poco de atención más allá del divertimento de una película entretenida, se decepcionará. Pero, para una noche de palomitas, aceptable.

Celda 211: una perla de la cinematografía española.

Celda 211 es la nueva película del director, guionista y antiguo crítico de cine Daniel Monzón, autor entre otras de ‘La sombra del guerrero’ y ‘ La caja Kovac’. La película podría adscribirse dentro del subgénero carcelario (con tintes del cine ‘quinqui’ español de los 70 y 80), pero como era de esperar en un film patrio, las ambiciones de sus autores pronto empiezan a sobrepasar los límites del género, y acaban por convertir el film en un drama con pretendidos tintes sociales y políticos. La cuestión es ¿habrá conseguido Daniel Monzón el necesario equilibrio entre entretenimiento, ‘acción’ y denuncia para no caer en ridículo con un film con tantas pretensiones como este? Por lo que a mí respecta, seguid leyendo …

El argumento es el siguiente: Juan (Alberto Ammann, en su debut en la gran pantalla) es un joven funcionario de prisiones que, el día anterior a su primera jornada de trabajo,  hace una visita a la cárcel de Zamora donde ha sido destinado. Allí, sus futuros compañeros le van enseñando los distintos módulos que componen la prisión, y le van poniendo un poco en situación sobre las rutinas de trabajo. Sin embargo, lo que iba a ser una sencilla toma de contacto con el lugar, se convertirá en una angustiosa experiencia para Juan, ya que repentinamente estalla un motín dentro de la cárcel, liderado por el carismático delincuente Mala Madre (Luis Tosar), haciendo que Juan quede accidentalmente atrapado junto a los presos amotinados. Rodeado de toda una jauría de criminales que podrían lincharle en caso de saber su identidad y oficio, Juan tendrá que ingeniárselas para sobrevivir al motín.

Bien, hasta aquí se nos presenta una premisa ciertamente interesante y original para una cinta española. El guión escrito por el propio director y Jorge Guerricaechevarría consigue durante su primera mitad ir desgranando pequeños giros de acción y subtramas que logran crear cierto suspense e interés en el espectador. Especialmente reseñable es la subtrama que involucra a unos presos etarras, los cuales quedan atrapados también en el módulo donde se desarrolla el motín. Asimismo, también encontramos presos de otras nacionalidades (por ejemplo, el narcotraficante/sicario colombiano iterpretado por un efectivo Carlos Bardem), que además de dar interés y variedad a la trama, ofrecen un halo de verosimilitud. Por otro lado, los guionistas y actores se han preocupado de dotar a la película de un cierto sentido del humor que consigue, en ocasiones, dar un respiro al espectador enmedio de tanta tensión.

Aún así, durante esta primera parte también van apareciendo algunos tópicos del cine carcelario y de secuestros, como el guardia violento (un Antonio Resines poco creíble), el delegado del Ministerio del Interior que negocia con los presos (interpretado por Manuel Morón, actor de viscosidad pelín insoportable, y además algo incompetente, al menos para quien escribe estas líneas), o la mujer embarazada del protagonista (Marta Etura, tan tremenda como siempre). Por supuesto, no faltan los habituales medios de comunicación plastas, que van sistemáticamente entorpeciendo todas las estrategias de los responsables de la cárcel por resolver la situación.

Pero es que, desgraciadamente, en la segunda parte del film empiezan a sucederse los absurdos e inexplicables giros de guión. Asimismo, las subtramas que supuestamente iban a dar juego se olvidan, y se omiten ciertas explicaciones necesarias para la comprensión de los acontecimientos. No digo que tengan que dar las cosas mascaditas, pero es un fallo descomunal de guión y dirección que uno salga preguntándose tantas cosas (para mal) de una película. Básicamente, toda la frágil credibilidad que se ha conseguido mantener durante la primera mitad se hunde totalmente durante la segunda.

En cuanto a los actores, los únicos que salen verdaderamente airosos de este Titanic carcelario son el ya mencionado Carlos Bardem, y muy especialmente Luis Tosar. Este último logra componer un personaje por el que el espectador llega a sentir respeto y simpatía, a pesar de que su interpretación está continuamente al borde de lo excesivamente forzado, o directamente sobreactuado. Cosa que al lucense le debe de resultar difícil evitar, debido a su especial físico (en EEUU, Tosar sería un actor ‘de carácter’, sin más).

El protagonista, el argentino (aunque medio criado en España) Alberto Ammann, por su parte sufre del síndrome Sbaraglia: aunque habla en castellano ibérico, tiene un troll de la Patagonia en su boca deseando salir en todo momento, con lo que su dicción, y por tanto, su interpretación, resultan tan artificiales que el espectador no logra empatizar con este sujeto.  Lástima, porque el chaval no es malo, pero en su primera vez le ha tocado un papel muy difícil, donde tiene que jugar en todo momento con cierta ambigüedad y ambivalencia que no consigue transmitir.

Por otro lado, los secundarios tampoco están muy finos. Los jinchos del módulo tampoco resultan creíbles, a pesar de que muchos son probablemente reclusos auténticos. Pero en más de una escena “de masas”, se puede ver a algún extra riéndose, como si estuviese en el autobús de excursión con los coleguitas. Eloy de la Iglesia tuvo mejor mano para estas cosas cuando rodó ‘El pico II’.

En mi opinión, buena parte de la culpa la tiene la torpe dirección de Daniel Monzón y una aproximación visual poco contundente para un drama de estas características. Los planos pecan de exceso de estatismo en muchos casos, limitando la fisicidad que deberían de tener las imágenes. En estos tiempos, un argumento como el de Celda 211 pedía a gritos un acercamiento a lo Paul Greengrass, con la cámara en mano captando la inmediatez del momento. En cambio, Monzón rueda como si estuviese rodando ‘Encerrado’ de Stallone o alguna similar, pero sin gracia. La fotografía es deliberadamente feísta, seca y gris, adaptándose adecuadamente al tipo de ambiente que retrata. Pero sin un trabajo de cámara adecuado, de poco le sirve en el resultado final. Por cierto, el film está rodado con la cámara digital Red One, con lo cual el efecto ‘motion blur’ (ese extraño halo que se crea alrededor de un personaje que se mueve rápidamente, los que tengan una cámara HDV sabrán muy bien de lo que hablo) campa a sus anchas.

El trabajo de sonorización es magnífico, los efectos de sonido crean de vez en cuando efectivos golpes de efecto (valga la redundancia), y en general todo el trabajo de ambientación sonora y grabación de diálogos en directo no tiene pega alguna. Da gusto escuchar una película española donde el sonido 5.1 esté tan bien aprovechado como aquí.

En definitiva, Celda 211 es una película muy interesante que se va al garete durante su segunda mitad debido a que sus ambiciones les quedan demasiado grandes a sus autores. Daniel Monzón y Jorge Guerricaechevarría no saben qué rayos hacer con todas las tramas (íntimas, políticas y sociales) que manejan, y la ideología que pretenden insuflar al film está más cerca del rollo progreguay de la vida de un universitario Erasmus, que de un estudio serio de las circunstancias en que viven los personajes. Y si a eso le añadimos un, en general, mediocre trabajo interpretativo (con la salvedad de Luis Tosar y poco más) y un insípido acercamiento visual, en conjunto queda un producto enteramente insatisfactorio para una historia que prometía.

En fín, otra vez será …”

Gracias a Jesús Cerezo por su crítica: http://www.notasdecine.es/17345/criticas/critica-celda-211/

Para conocer algunas críticas más pinchen en los siguientes enlaces:

http://www.fotogramas.es/Peliculas/Celda-211/Critica

http://siguealconejoblanco.com/cine/2009/10/critica-celda-211/

http://www.cinematical.es/2009/11/09/critica-celda-211-prohibido-perdersela/

Enrique dice: Si no has visto esta peli no te gusta el cine español (o puede que no tengas tiempo o dinero jeje). Lo digo porque me parece una de las mejores películas nacionales de los últimos tiempos. Un guión original donde los haya, el argumento te tiene tensionado y enganchado toda la película. No falta el humor, la acción, incluso una pequeña dosis de violencia ( violencia light, de la cinematográfica). Y la actuación de Luis Tosar es prodigiosa, vaya pedazo de actor. No puedo decir nada malo de esta película porque me gustó todo. Eso sí, le sobra un pelín de largura. Hubiera acortado el final 15 minutillos. Pero, en definitiva, me encantó.