abril 2011


Cuscús: de cómo un inmigrante quiere mejorar su vida y cumplir su sueño.

“Carne de festivales que se revela desabrida, raquítica al paladar. Apunta al cine social mojado en un costumbrismo áspero, sin encanto, pero también sin poder para sugerir, mover a la reflexión, emocionar. Y muy larga de digerir, muy larga, muy larga.

Cada vez sorprende más el abismo entre la lluvia de galardones de algunos títulos y los cuestionables méritos por los que se otorgan. Sobre terreno tan desigual como es el de los festivales pueden brotar cardos de autor o piezas de metralla emocional. Puede darse lo grotesco y lo portentoso, aunque el palmarés no haga justicia objetiva, irrefutable, sin apelaciones, a las obras descartadas. Si se arañan un poco las imágenes mustias de esta cetrina CUSCÚS se verá que hay poca carne cinematográfica, pero sí la grasa que atiborra de prestigio, el regusto a cine parco en medios pero en teoría impregnado de honesta mirada a la realidad.

El problema no es que la élite festivalera -ramal veneciano, en este caso- y académica -veredicto francés- se arrodille ante la película, grandes desatinos se han visto. Lo realmente alarmante es la falta de interés que despierta este muestrario de miserias en sí mismo, sin el brillo de medallas, achacable a un fallido ejercicio de cine como escrutador de vida. El tunecino Abdellatif Kechiche se adhiere a la nómina de directores surcados por el no siempre loable instinto de testimoniar realidades grisáceas, donde pululan las grisáceas marionetas del infortunio, la base humana que cimenta un capitalismo ansioso por despellejarlos. Será cosa de la empatía hacia quienes, aún jodidos, siguen en la brecha, mordisqueando su trozo en el pastel de un sistema voraz.

No admite reproche el intento de reflejar los aledaños de la prosperidad, el rostro sombrío de un Occidente aún embarrado entre el progreso y los desaires raciales. Sin embargo ese alfombrado quirúrgico de la integración del inmigrante en Francia desvela propósitos mejor solventados muchas veces antes. En el relato polifónico de currantes portuarios y sus trapos de suciedad familiar todo queda invadido por un reguero feísta sin que el básamo irónico -ni hablar del remanso de lirismo- asome bajo el impulso documental. Cabría recordarle al director que no basta aferrarse al naturalismo visual para crear arterias de cine realista. Se antoja el resultado un apático registro de cotidianeidad, un andamio de secuencias innecesariamente alargadas cuyo objetivo parece ser meternos de hocicos en ambiente, pincelar personajes que nunca emocionan, sembrar de exotismo localista un paisaje humano incapaz de erigirse en estudio sociológico de esta era de fusión y desarraigo.

Más desidia que frescura, y kilos de laxitud narrativa desinflan las buenas intenciones, torpemente encauzadas a condenar el (des)orden de cosas en la Europa actual. Cuando creíamos que iba a prender la llama kenloach, empiezan a ventilarse otros asuntos menos nobles, cornamentas en salazón marinero y choques generacionales. No ayuda que el protagonista, rostro lúgubre y porte menudo, apenas tenga carisma para hacer orbitar el drama coral sobre sus hombros. Son casi tres horas (puro delirio) a la búsqueda de la prosperidad hecha barco-restaurante, el empeño con que salir del naufragio. Pero ni los guiños gastronómicos ni el condimento folletinesco ni la rolliza danza del vientre impiden que el negocio -tan diseñado para aflorar sensibilidades- termine encallando, barrido por el tedio.

Lo mejor: La frescura de la joven Hafsia Herzi.

Lo peor: La injustificable duración. El escaso brío narrativo. La endeblez de su aporte sociológico.”

Gracias a Tomás Díaz por su crítica: http://www.muchocine.net/criticas/8906/Cuscus

Para conocer algunas críticas más pinchen en los siguientes enlaces:

http://www.filasiete.com/criticas/cuscus

http://www.cinematical.es/2009/02/02/critica-cuscus-apetecible-menu-para-paladares-expertos/

http://www.cine.fanzinedigital.com/4337_1-Cuscus.html

Ana dice: Para mí, el “fallo” que tiene la película es que se me hizo muy larga….no sé si por su excesivo metraje (casi 3 horas) o porque es muy lenta…tal vez sea por ambas cosas.

Por otra parte, Cuscús está bien. Te muestra las costimbres tunecinas bastante acertadamente, así como todos los engorros burocráticos por los que se tiene que pasar para realizar cualquier trámite…que hace que se te quiten las ganas de montar un negocio o cualquier otra cosa.

 

An education: que no tiene ná que ver, ni el color ni la estatura con las cosas del querer….

An Education parece el prototipo de una película exclusivamente para ingleses que entiendan lo que supone prepararse para una carrera en Oxford. La típica chica de los años 60, de clase media, cuyos padres pretenden escapar de su ignorancia al procurar a su hija con unos buenos estudios y un marido ejemplar, son la principal trama de una película que puede parecer de poco interés. Pero en realidad tiene mucho más.

An Education se podría interpretar como el dilema entre la aventura de vivir o la confinación de una vida (especialmente femenina) al estudio sin un futuro definido. De hecho, la cuestión será constantemente la misma: convertirse en una mujer mustia sin vida y sin marido, debido a la constante dedicación a la educación (de alguna manera falócrata, como parece Emma Thompson) o casarse y confinarse a una vida de dedicación al marido, los hijos y una casa, dejando la toga bien guardada en el fondo de un armario.

Probablemente parezca, a la vez, una película excesivamente feminista, pero como yo no me he sentido para nada excluido al verla. De hecho, hay muchas más cuestiones en la trama que me han hecho partícipe y es precisamente el sentido de dedicar una vida exclusivamente al conocimiento y no poder dar a este conocimiento el placer de “la práctica”. Jenny (Carey Mulligan), la protagonista, es una adolescente inquieta cuyos estudios la hacen soñar con lugares (París), pinturas y literatura sobre vivencias que ella pronto reconocerá que no podrá disfrutar en su pequeño lugar en el mundo. Pero acaba conociendo a David (Peter Sarsgaard), un adulto vividor y galán que le proporcinará no sólo amor, sino la motivación de dar a su vida un sentido real; viajando a París, discutiendo sobre pintura, música y otro sinfín de actividades que disfrutan en común.

Evidentemente (pequeño Spoiler) la cinta no se desarrollará sin una desilusión, que evidentemente uno puede preveer desde el momento en el que le conoce. De hecho, lo que más decepciona de la película es el final, cuya conclusión parece dejar a la protagonista en el mismo punto moral del que comienza. ¿Y todas esas preguntas sobre una educación sin práctica de la vida? ¿Dónde están? Al final parece que la “moraleja” se queda en un mero mensaje de “no abandones los estudios para disfrutar de la vida”, y no sé, ¿es esto de veras algo convincente? ¿Es de hecho lo que se pretende al final de la película? La verdad: no queda muy claro.

Gran interpretación de Alfred Molina y Carey Mulligan, grandísimos diálogos y buenísimas escenas que mueve a la cinta más allá de una peli romántica infumable, sino rozando la buena comedia. Realmente se hace querer y se disfruta mucho viéndola.”

Gracias a Patxi Gil Crebier por su crítica: http://www.cinematical.es/2010/03/07/critica-an-education/

Para conocer algunas críticas más pinchen en los siguientes enlaces:

http://www.notasdecine.es/24279/criticas/critica-an-education/

http://www.criticscinema.com/criticas/peliculas/An_Education.shtml

Ana dice: Para empezar han de tener en cuenta de que yo soy muy fan de los cineastas daneses (Lars von Trier, Lone Scherfig, …).

He visto las películas anteriores de Lone Scherfig, lo cual tampoco es muy díficil porque es un director muy reciente, su primera película data de 1997, y sólo ha realizado cuatro….pero recomiendo que vean también las anteriores: Wilbur se quiere suicidar, Italiano para principiantes y Cuando mamá vuelva a casa….así como también recomiendo que vean el cine de Lars von Trier, precursor del movimieneto dogma, de la que soy una enamorada…..pero ésta ya es otra historia….

la cuestión es que An education podría parecer la típica película de jovencita se enamora de señor maduro con experiencia y luchan contra la sociedad impuesta en aras de su gran amor….pero no es así, no estamos antes una película tan sencilla, ni los  motivos que la mueven a ella son simplemente el amor, como sería el caso de La boda de mi mmejor amigo, donde Cameron Díaz deja su vida para hacer la vida de su marido porque lo ama, no, estamos ante el dilema de hacer lo correcto: casarse y tener hijos, o hacer lo que realmente se desea…no olviden que estamos hablando de una los años 60 en una Inglaterra victoriana…

En fin, que tanto el guión como el trabajo de sus actores me han parecido bastante buenos y les recomiendo a todos que la vean.

El luchador: La otra cara de la lucha libre.

“Como la de una estrella que se apagó. Así puede calificarse la carrera de Mickey Rourke. En los 80 el actor debutó en un film de la talla de Fuego en el cuerpo, de Lawrence Kasdan y llegó a participar en la histórica La ley de la calle, de Francis Ford Coppola. Sin embargo, después del taquillazo de 9 semanas y media, la carrera y la vida de Rourke se van hundiendo hasta llegar a involucrarlo en proyectos del calado de Double Team (con Van Damme y Dennis Rodman). Algo parecido le ocurre a su último personaje en la ficción, Randy The “Ram” Robinson, una vieja gloria de la lucha libre que se arrastra por combates de la peor clase mientras sueña con volver a ser grande.

Suponemos que Rourke también pretendía regresar al primer plano de la actualidad, y con su interpretación en esta película sin duda lo ha conseguido (hasta en cinco proyectos veremos al actor en los próximos dos años). Y lo ha hecho con total justicia, ya que su conmovedora interpretación es de las mejores que hemos visto en mucho tiempo. Poniendo en su haber su propia experiencia personal y un cuerpo tan musculoso como sufrido, Rourke convence y emociona. Sin su presencia, El luchador no sería la excelente película que es.

Sin embargo, tampoco hay que restarle méritos al realizador, el siempre polémico Darren Aronofsky. El director surgió del indie con una cinta con cierta gracia visual (Pi) y a partir de ahí pasó a proyectos de más envergadura. Nunca me convenció su hipertrofiado lenguaje, especialmente en la fallida La fuente de la vida. Sin embargo, en El Luchador demuestra su talento, precisamente al abandonar el estilo que hasta ahora lo había caracterizado. Aquí no hay un montaje enloquecido, ni lisergia, ni new age, ni juegos insignificantes con el espacio-tiempo. La propuesta se caracteriza por su sencillez y realismo, con una fotografía muy física. El director se limita a poner la cámara tras la dolorida espalda del protagonista, invitándonos a que lo sigamos en su amargo viaje.

Y nosotros lo hacemos conmovidos ante la humanidad de los profesionales de la lucha libre (un deporte que muchos consideran una estafa, aquí retratado con infinito respeto), ante la incapacidad del protagonista de acostumbrarse a un mundo que no le corresponde (el suyo acabó con el suicidio del “maricón de Kobain”, en sus propias palabras) y ante la historia de una stripper que ya tampoco atrae a la clientela como antes. Marisa Tomei borda al segundo personaje perdedor de la película, que casi podría haber protagonizado su propia historia (con la vieja gloria de la lucha libre como secundario).

Tras unos fugaces 105 minutos llegamos a un desenlace tal vez convencional pero que se antoja como el único posible. Y varios días después la película va creciendo dentro de ti, recordándote que la distancia entre el triunfo y el olvido es solo el tiempo. Un último apunte. No hay que perderse los títulos de crédito finales, con Bruce Springsteen aportando al conjunto la excelente The Wrestler (galardonada con el Globo de Oro). A la manera de su clásico álbum Nebraska, el Boss emociona al retratar apenas con su voz y su guitarra acústica la historia de una derrota.”

Gracias a Antonio Gandiaga por su crítica: http://www.notasdecine.es/2611/criticas/critica-el-luchador/

Para conocer algunas críticas más pinchen en los siguientes enlaces:

http://www.blogdecine.com/criticas/el-luchador-cuando-la-vida-golpea-duro

http://www.fotogramas.es/Peliculas/El-luchador/Critica

http://www.muchocine.net/criticas/9237/El-Luchador

Ana dice: A mí me gustó mucho y no me canso de recomendarla. No es ua película de acción, de “peleas” de lucha libre, es la historia de un hombre que lo ha sido todo y ahora no es nada, y que intenta enmendar sus errores del pasado.

Tanto Mickey Rourke como Marisa Tomei están fantásticos, geniales, en sus interpretaciones. La vuelta al cine de Rourke está siendo sorprendente, ya me pareció magistral en Sin city y aquí está que se sale.

Se ha conseguido hacer una película muy tierna sin ser, para nada, ñoña.

Si aún no la han visto no esperen más tiempo, no deben perdérsela.