marzo 2011


Capitán Abu Raed: de cómo una mentira puede ser bella.

“Al parecer, ésta es la primera película producida en Jordania en los últimos 50 años, asi que está excepcionalidad ya le vale muchos méritos. Su director, Amin Matalqa, emigró junto a sus padres a Estados Unidos a los 13 años y, tras dedicarse unos años a la venta de productos electrónicos, decidió matricularse en el American Film Institute de Los Ángeles, donde obtuvo su grado. Esta es su primera cinta, también escrita y producida por él que, entre otros, obtuvo un relevante premio en el Festival de Sundance.

Capitán Abu Raed parte de una sencilla premisa que se vuelve más compleja a lo largo del metraje. Una vez cerrada la trama inicial por la cual uno de los niños descubre la falsa identidad del limpiador, la película gana en complejidad y recorrido. Abu Raed, viudo y a punto de jubilarse, ha dejado de verle sentido a su existencia y el contacto con esos chicos condenados a alimentar los más bajos oficios de la sociedad jordana, le ha devuelto el ánimo para luchar por conseguirles algo mejor. Hacer que alguno de ellos, explotados laboralmente o simplemente maltratados por sus padres, vayan a la escuela ya es un auténtico milagro.

El contrapunto a la pobreza mostrada está en el personaje de Nour (la debutante Rana Sultan), una joven piloto adinerada y bella, que se ve presionada por su familia para que encuentre marido y forme una familia del modo más tradicional posible. Sin meterse en críticas ni laberintos reivindicativos el director muestra un pais con grandes diferencias sociales que parecen insalvables. Abu Raed y Nour traban amistad cuando ella comprueba los esfuerzos de él por ayudar a un viajero francés en su propio idioma en el aeropuerto. La sencillez y conversación de Abu Raed la consuela de la estupidez de los pretendientes que su padre le presenta.

El drama tiene sus ejes apuntalados en la interpretación de Nadim Sawalha como Abu Raed, un veterano actor jordano con casi cien títulos a sus espaldas en la industria hollywoodiense, y en lo adecuado del resto del casting para dar vida a los personajes que habitan en el barrio donde reside el protagonista. La mirada del director es pausada, que no lenta, acertando en las inumerables elipsis que conforman el relato, así como en los suaves movimientos de cámara que tejen el ritmo del film.


Entroncada en cierto modo con la obra maestra de Akira Kurosawa, Vivir (1952) y con unas extraordinarias similitudes con la reciente Gran Torino (Clint Eastwood, 2008) que pueden resultar incluso sospechosas, Capitán Abu Raed es un buen debut de un gran amante del cine y un observador de la naturaleza humana y la idiosincrasia de su pais, del que esperamos más trabajos que ganen la complejidad sólo apuntada en éste. Como curiosidad, mencionar que la película está dedicada a Michael Kamen y Basil Poledouris, dos de los compositores favoritos del realizador, gran coleccionista de bandas sonoras.”

– Lo mejor: – La veteranía de Nadim Sawalha
                           – El acertado uso narrativo de las elipsis
                           – Que sabe superar la blandura inicial que se le supone

– Lo peor: – Algún personaje poco desarrollado
                        – Su corrección política le impide entrar a fondo en algún tema planteado

Gracias a Jose. M. Robado por su crítica: http://www.cine.fanzinedigital.com/4471_1-Capitan_Abu_Raed.html

Para conocer algunas críticas más pinchen en los siguientes enlaces:

http://www.fotogramas.es/Peliculas/Capitan-Abu-Raed/Critica

http://www.filasiete.com/criticas/capitan-abu-raed

http://www.criticalia.com/pelicula/capitan-abu-raed/1854

Ana dice: He de reconocer que mi decisión de verla fue simplemente por el hecho de que era una película jordana….en Jordanía no se hace mucho cine precisamente, de hecho hacía 50 años que no se hacía una película.

Pero después la película me enamoró, de hecho la compré.

Es muy tierna, simpática, pero también muy triste…me pareció una maravilla. Animo a todos a que la veáis, os va a tocar el corazón.

 

Los sustitutos: Nosotros y nuestros “otros” nosotros.

“En un futuro cercano una serie de máquinas “sustitutas” permiten a los humanos vivir la vida a través de una réplica mejorada de sí mismos, con todas las ventajas de la realidad virtual y sin los riesgos de la vida real. Un futuro perfecto que se ve amenazado por un asesinato relacionado con la tecnología que lo hace posible.

El género de la ciencia-ficción es como un gran espejo deformante. Las historias del género, mejor, las buenas del dicho género, son algo más que una simple excusa para la exhibición de trucajes y efectos digitales. Historias que desde ambientaciones fantásticas situadas en épocas futuras hablan de elementos y situaciones que ya existen en el presente y reflexionan sobre los mismos. En ese sentido, “Los Sustitutos” es algo más que un típico entretenimiento.

Tomando como base el comic (nada de “Novela Gráfica”, por favor) de Robert Venditti y Brett Weldele, la nueva película de Jonathan Mostow se adscribe a los códigos del cine policiaco para narrar una trama sita en una sociedad en la que la mayoría de las personas viven recluidas en sus hogares, realizando sus trabajos y vidas cotidianas a través de unos dobles robóticos mejorados y sin que exista apenas interacción real entre los seres de carne y hueso. La presencia de un asesino de “sustitutos” y la posterior investigación a cargo de los agentes federales Greer (Bruce Willis) y Peters (Radha Mitchell) sigue la senda habitual del thriller, salpicada de giros y sobresaltos pero sin por ello menospreciar frecuentes reflexiones en torno a los pros y los contras de semejante sociedad. A través de elementos futuristas, el film llama la atención a sus espectadores sobre temas tan actuales como el culto desmedido a la estética, algo que logra presentándonos a todos los sustitutos como versiones idealizadas de sus usuarios, dotadas de un físico más joven y trabajado así como una mayor elegancia y lujo a la hora de vestir que contrastan con el cansancio y la dejadez de la que hacen gala sus versiones “reales”. Esto último es apoyado por el trabajo de los actores, los cuales se mueven de manera más ó menos estática y artificial según interpreten a un biológico o a su doble. Un pequeño matiz apenas recalcado pero al que el realizador sabe sacar partido.

Otros temas destacados son el progresivo aislamiento de las sociedades actuales (ese uso de dobles robóticos bien podría ser interpretado como una versión extrema de Facebook, Nettby u otras redes sociales) o la disolución de la identidad en los entornos digitales (como esos apuntes sobre usuarios con un sustituto de diferente sexo y físico). Aspectos todos ellos que elevan por encima de la media a una cinta que si bien toca temas ya vistos anteriormente en títulos como “Inteligencia Artificial” (2001) o “Yo Robot” (2004) –de hecho el personaje que James Cromwell interpretaba en aquella bien podría ser el mismo al que da vida aquí- lo hace de forma inteligente y eficaz.

“Los Sustitutos” supone asimismo un ejercicio de sobriedad, sin grandes despliegues de ambientación futurista y recurriendo lo justo a la importancia de los efectos especiales. Otro tanto podría decirse de las secuencias de acción, especialmente las dos espectaculares persecuciones en las que Mostow vuelve a demostrar el buen ojo que le caracteriza a la hora de dotar a ese tipo de escenas de nervio e intensidad sin por ello sacrificar el rigor narrativo. Willis cumple con su más que probada eficacia el cometido de “héroe de acción” pero cabe reseñar su labor a la hora de realizar una composición distinta según interprete a su personaje o a su rejuvenecido doble artificial. El resultado es un sólido trabajo de acción y suspense que aporta mucho más que la imprescindible dosis de entretenimiento y quizá deje al espectador con alguna interesante reflexión.”

Gracias a Rodrigo Arizaga Iturralde por su crítica: http://www.fanzinedigital.com/articulo.php?sec=c&cod=5252

Para conocer algunas críticas más pinchen en los siguientes enlaces:

http://www.elmulticine.com/criticas2.php?orden=1680

http://ktarsis.wordpress.com/2009/09/28/critica-los-sustitutos-surrogates-de-jonathan-mostow/

Ana dice: Bueno, la película resulta entretenida. Es una versión avanzada de los replicantes de Blade Runner, si bien estos últimos sólo eran robots, los sustitutos son clones de nosotros mismos que mandamos para hacer todas aquellas tareas que no nos gustan, tales como trabajar.

La idea de un futuro así me da un poco de repelús, el no saber quién es real y quién no, y cómo se puede llegar a esos extremos de vagueza y comodidad: sólo hago aquello que me agrada, el resto no me interesa, que lo haga otro.

No sé, ya digo que la película me resultó entretenida, aunque un poco peñazo también si he de ser sincera. No está mal la idea, tal vez por eso no debería perderse Los sustitutos, pero por lo demás su vida no tendrá un antes y un después tas verla.

Totalmente prescindible…siempre para mi gusto, claro.

Fuga de cerebros: americanada española…no sé si se me entiende…

“Fuga de cerebros es un título que obliga al chiste fácil (del nivel de los que se hacen en la película, vamos). Uno se pregunta dónde iría a parar toda la materia gris que pudiera haber detrás de este proyecto. Suponemos que se fugó mucho antes de empezar a rodar, no se explica de otra forma la poca destreza a la hora de poner en escena una comedia que apenas tiene un par de momentos divertidos (siendo generosos) durante todo su metraje.

El equipo de creadores está formado por un par de guionistas y un director novel, todos ellos fogueados en algunas de las series de más éxito en la televisión española de los últimos años. Aunque la calidad de las mismas ya es otro tema. Como no podía ser de otra forma, el plantel de jóvenes actores está repleto de conocidos rostros televisivos, aunque también habría que discutir mucho sobre sus cualidades interpretativas.

Los autores intentan dar un toque de comedia americana a lo American Pie (Paul Weitz, 1999), pero hasta el referente le queda grande. El film podría ser, perfectamente, un episodio piloto; cada personaje con su rol bien marcado. Y es que sus formas están invadidas de forma descarada por el modelo televisivo. Tampoco busquen mucho más.

Bueno, sí, tenemos la enésima representación de El patito feo (aunque quizás el referente del que haya que hablar sea ese fenómeno catódico llamado Yo soy Betty, la fea). En esta ocasión, el feo es él. Aunque más bien, deberíamos hablar de un guapo afeado por un peinado, unas gafas, y poco más (los defectos físicos en los flash-back de su niñez). Resulta curioso comprobar como se está convirtiendo en una norma la moda de que alguien poco agraciado sea interpretado por alguien que sí lo es. En este caso, al menos, no hay transformación final. Tampoco hace falta, ya la tuvimos en la fantasía que sirve como pretexto para la secuencia calentorra del film.

Sólo el buen hacer del muy tierno Alberto Amarilla salva en muy contadas ocasiones el desastre. Su presencia eclipsa la de cualquier compañero de reparto que se le acerque, siendo su invidente el único soportable de este grupo destartalado de tullidos y demás marginados. Un ciego, un paralítico, un gitano… como si se tratara del comienzo de un mal chiste. Pero no, parece que hay un burdo intento de normalizar la diferencia a través del humor. Como en South Park, pero sin ninguna inteligencia. Y sin gracia. Y sin mala leche.

Película que pretende incorrección política, pero cuyo contenido es de una blandura que enerva. Una sucesión de gags, a cada cual peor, en los que el protagonista se mete en líos al intentar conquistar al amor de su vida. Tan inofensivas como infantiles, sus bromas no funcionan jamás. Son las apariciones estelares de gente como David Fernández, Álex Angulo o Loles León las que dan algún pequeño (ínfimo) respiro a tanto chiste de patio de colegio.

Que esta película se encuentre en la Sección Oficial del Festival de Málaga dice mucho (y no bueno) acerca de tal evento. La vocación promocional es obvia, cuando se prima la repercusión mediática por encima de la calidad. La presencia de estrellas televisivas es la única razón que se me ocurre para que los responsables la hayan elegido para competir en el festival andaluz. Porque si esto es de lo mejor que puede hacer el cine español, apaga y vámonos.”

Gracias a Manuel Barrero por su crítica: http://www.kane3.es/cine/fuga-de-cerebros.php#Critica

Para conocer algunas críticas más pinchen en los siguientes enlaces:

http://www.notasdecine.es/6382/criticas/critica-fuga-de-cerebros/

http://www.cine.fanzinedigital.com/4615_1-Fuga_de_cerebros.html

http://www.muchocine.net/criticas/9675/Fuga-de-cerebros

Ana dice: entretenida, guión previsible, final más que esperado, personajes más que definidos…en fin, todos los ingredientes de una americanada (en este caso hecha en España, pero lo mismo es).

La película está plagada de rostros conocidos de la pequeña pantalla, lo que da como resultado el arrastrar a un numeroso público joven al cine. Y hay que reconocer que no trabajan mal….aunque Alberto Amarilla se sale, su papel supera con creces al del resto del reparto.

Puro entretenimiento para una tarde de domingo en el que no te quieras complicar la vida.

El curioso caso de Benjamín Button: o cómo “envejecer” al revés.

“Desde hace años David Fincher ha brillado en panorama cinematográfico norteamericano confirmándose como uno de los mejores cineastas de su país. Sus obras logran cautivar a crítica y público, tiene una gran relación con sus actores, un estilo propio y una gran capacidad para adaptarlo a sus historias. Títulos memorables como Seven, El Club de la Lucha o Zodiac, marcadas ya como películas de culto por millones de cinéfilos de todo el mundo, forman parte de su creciente filmografía.

Sin embargo pese a su talento, a Fincher se le ha escapado continuamente el reconocimiento que sin duda merece. La Academia le ha dado siempre la espalda a un director de carrera intachable que por ejemplo, dejó el año pasado una joya como Zodiac que sorprendentemente no logró aparecer en los premios. Este año parece que la suerte de Fincher puede cambiar con Benjamin Button, una película que tiene todo lo que tanto parece entusiasmar en los Oscar y similares galardones.

Una gran historia que repasa por completo el siglo XX estadounidense, dos estrellas rindiendo a gran nivel en unos papeles complicados y por supuesto, una dirección impecable. Pero si Fincher, que no ha quedado nada satisfecho con el montaje final de la cinta, lograra el Oscar por esta Benjamin Button, no sería una recompensa por su mejor trabajo. Benjamin Button es una película formalmente perfecta, tanto que ese refinamiento estilístico parece no encajar del todo con una historia en la que a priori primaba la ilusión. La magnífica “historia del reloj”, con la que se abre el filme, es la pista clara de por dónde debería haber discurrido toda esta aventura existencial. Pero con el paso de los minutos se pierde por desgracia, ese tono de cuento que ha cobrado vida. Si esta meticulosa obra de ingeniería -simplemente su maquillaje es ya una obra maestra digna de reconocimiento- tuviera algún fallo, sería que se echa en falta en algunos momentos una explosión de color, de imaginación desatada, de frescura y de auténtica creatividad. Sin ese factor, el alma de Benjamin Button se ve enclaustrada en un mundo extremadamente realista, plagado de drama pero carente de alegría, en el que la vida es inclemente y las fábulas son simplemente rarezas propias de excéntricos y monstruos.”

Crítica tomada de http://ktarsis.wordpress.com/2009/01/10/critica-el-curioso-caso-de-benjamin-button-de-david-fincher/

Para conocer algunas críticas más pinchen en los siguientes enlaces:

http://www.cinematical.es/2008/12/25/critica-el-curioso-caso-de-benjamin-button/

http://www.notasdecine.es/2578/criticas/critica-el-curioso-caso-de-benjamin-button/

http://www.cinepalomitas.com/2009/02/06/critica-de-el-curioso-caso-de-benjamin-button/

Ana dice: Pues a mí me gustó. Esto lo digo porque me sorprende que me gustara, de hecho ni pensaba verla, primero porque la historia me parecía una estupidez y, en segundo lugar, por lo que dura…es que tengo un problema con las películas que duran más de 1 hora y 45 minutos: cuando tenía 14 años fui a ver al cine El último emperador (casi 3 horas de cine…y cine denso, y más para una cría de 14 años) y eso me ha provocado un “trauma” que hace que rememore ese momento de agobio infinito y se me haga la película interminable….pero no se me hizo largo El curioso caso de Benjamín Button, y la historia me parece muy bien llevada, amena, divertida, con ritmo….

Vaya, que me gusto bastante.

Así que, si no la han visto, anímense y háganlo. No creo que se arrepientan de hacerlo.