septiembre 2010


La ola nos muestra lo fácil que puede ser transformar la mente de unos adolescentes para crear un régimen fascista.

“Basada en la novela de Tod Strasser que narra el verdadero experimento denominado La tercera ola llevado a cabo por el profesor de historia Ron Jones en un instituto de California, el film narra con grandes dosis de naturalismo y verosimilitud la facilidad con que es posible adscribirse a un movimiento de corte fascista. En la Europa de las democracias aparentemente asentadas y firmes, el descontento, la falta de oportunidades económicas y la ausencia de valores éticos alimenta un granero de cientos de miles de personas que, ante su propia desorientación, no verían con malos ojos la llegada de un régimen totalitario que limpiase sus dudas mediante una buena dosis de disciplina, jerarquía y seguridad de pertenencia a un grupo.

El director y guionista Dennis Gansel, de cuyo recorrido profesional no tenemos muchas noticias en España, describe con eficacia en las secuencias iniciales a un grupo de jóvenes perteneciente a un curso de historia representativo de la juventud de cualquier país europeo actual: amalgama racial, sexualmente liberados, sin compromisos éticos, competitivos, con recursos económicos holgados y facilidad de acceso a las nuevas tecnologías. La verosimilitud de lo que sucede en pantalla llega al espectador por la naturalidad con el que están descritas las reacciones de los alumnos al ejercicio propuesto, según el perfil que se ha trazado de ellos previamente. Está desde quién lo rechaza de plano por el simple hecho de que le impide llevar la ropa que le gusta o gastar sus bromas habituales, hasta el que lo sigue con pasión dada la situación familiar de desamparo que está viviendo.

Rodada en planos habitualmente de poca duración para apoyarse en un montaje picado (Ueli Chrinsten) y con un tratamiento acertado de la fotografía (Torsten Breuer) que difumina los colores resaltando el gris de la ciudad donde suceden los hechos y la uniformidad del grupo creado, Gansel maneja los estereotipos de sus personajes con acierto, apoyando siempre la actitud de cada uno de ellos en la consecuencia de su situación personal.

Tras la euforia inicial que supone el éxito que está teniendo el ejercicio escolar, la situación se complica cuando la actitud de los miembros del grupo excede el mero cauce académico. La cinta juega aquí su mejor baza en un giro final de corte dramático (de hecho, como acertado recurso narrativo, sucede en una especie de salón de actos o teatro del centro académico) que pretende aleccionar acerca de lo sucedido. Es aquí donde el tono pedagógico quizá sea excesivo y se echa de menos algo más de vuelo en las intenciones narrativas del guionista, que castiga o aprueba a sus personajes sin dejarnos ver qué clase de adultos hubiera dado ese grupo de jóvenes heterogéneo tras el experimento.

Lo mejor: – El eficaz casting del profesor y el grupo de alumnos. – Su esfuerzo por ser verosímil.

Lo peor: – El tono pedagógico final. – Que a la mayoría nos parezca posible.”

Gracias por su crítica a José M. Robado: http://www.cine.fanzinedigital.com/4172_1-La_ola.html

Para conocer algunas críticas más pinchen en los siguientes enlaces:

http://blog.cine.com/criticas/2008/12/06/critica-la-ola/

http://www.elmulticine.com/criticas2.php?orden=1136

http://www.muchocine.net/criticas/8469/La-ola

Ana dice: Me gustó mucho esta película, me pareció muy original la idea, el desarrollo de la trama, el cambio que sufren los alumnos,…

He de reconocer que yo soy del grupo que cree, con horror, lo fácil que es manipular la mente de los más jóvenes o de los más debiles…o no tan débiles. Con esta película he visto el “éxito” que tienen las sectas y el cómo funcionan.

Para mí La ola es de visionado obligatorio.

 

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My blueberry nights es la historia de la búsqueda de uno mismo, un puzzle sobre la inseguridad y la vida en sí. Un retrarto originalísimo y muy personal sobre aspectos básicos en la vida de una persona cualquiera.

 “Habiendo visto únicamente esa maravilla llamada Deseando amar, uno tenía interés por ver qué se había llevado entre manos el director hongkonés Wong Kar-Wai en su primer film norteamericano. Gratificante es saber que pese a haber cambiado la localización y el idioma, su bien distinguido y visualmente deslumbrante estilo no ha perdido ni una pizca de lo que antes era. Aunque esta nueva My Blueberry Nights tiene algo que diferencia a la anterior mencionada: no gira en torno a una sola historia de amor. La película está estructurada de una forma algo caótica, parecido a un viaje sin rumbo definido, cosa que en realidad es de lo que se trata: un fragmento del transcurso de la vida de una joven chica que aún no se ha encontrado a sí misma. Así pues, tres historias fundamentales y genialmente desarrolladas que suceden durante su recorrido no dejan de ser algo parecido a unos concisos consejos, o más bien reflejos de a lo que puede llevarle su propio destino. Esta chica se llama Elizabeth y está asombrosamente interpretada por la hasta ahora cantante Norah Jones.

My Blueberry Nights, a la vez que es un puro ejercicio visual (desde luego, brillante) bastante previsible, es una historia que no tiene un final definido, llena de azares e inseguridades. Me explicaré: prácticamente todo el mundo sabe que la protagonista dará por finalizado su trayecto en el bar donde Jude Law (por cierto, muy acertado) la esperará. Sí, este es el final visible y tópico que la mayoría dará por inacabado o mediocre. Lo cierto es que ese final no deja de ser una parada más en el rumbo de Lizzie. La película acaba, su vida continúa. Como decía, el film trata de mostrarnos el viaje de una chica, en doble sentido, que trata de conocerse, que no sabe exactamente quién es, ni qué hará, ni qué quiere. Una chica, sin duda alguna, extremadamente indecisa. Y el juego que plantea Kar-Wai no es otro que el de proponer una inmersión total al trayecto del personaje y presenciar una serie de historias sucesivas que subrayan la idea del azar, y van concienciando a la joven protagonista (véanse las soberbias interpretaciones de Weisz, Strathairn o Portman). Todo en conjunto compuesto por una banda sonora excelente, y editado con un estilo elegante y propio. La dulce historia de amor es un complemento que si bien en su primera parte está contado con una abismal gracia, en su desarrollo cae en picado resultando ser poco creíble, incluso ñoña. Aunque, como comentaba, se trata de una conclusión completamente abierta (el plano final es realmente bello, todo hay que decirlo), pues la chica, ya con las ideas claras y fuerza y seguridad en sí misma, ya está lista pare emprender rumbo a su destino. Así pues, muy pocas similitudes con Deseando amar en cuanto al mensaje se refiere. Esta es la historia de un recorrido, de la búsqueda de uno mismo, un puzzle sobre la inseguridad y la vida en sí. Un retrato originalísimo y muy personal sobre aspectos básicos en la vida de una persona cualquiera (desengaños, amor, extraños encuentros, reflejos…).

Una película maravillosa que estoy seguro que no dejará indiferente a nadie que la saboree. Y es que uno de los puntos clave de My Blueberry Nights es que, a parte de su arriesgadísima puesta en escena, posee en todo momento unos matices muy coloreados, muy Kar-Wai, muy dulces, al igual que el pastel de arándanos (blueberries en inglés), el favorito de Elizabeth.”

Muchas gracias a Ramón Balcells por su crítica: http://www.muchocine.net/criticas/6774/My-Blueberry-Nights

Para conocer algunas críticas más pinchen en los siguientes enlaces:

http://www.fotogramas.es/Peliculas/My-blueberry-nights/Critica

http://ysiestaveztequedaras.wordpress.com/2008/03/11/my-blueberry-nights-opinion-critica-resena/

http://www.notasdecine.es/1387/criticas/critica-my-blueberry-nights/

Ana dice: Partamos de la base de que yo soy fan de Wong Kar-Wai. Por esto tenía curiosidad de ver su primera película rodada en EEUU y con actores no asiáticos. Y a mí el resultado me ha encantado.

Kar-Wai sigue fiel a sus historias de amor complicadas y sus historias rocambolescas, con buenos diálogos y espléndidas interpretaciones.

Yo aconsejo que no dejen de verla…así como el resto de cine de su director http://es.movies.yahoo.com/artists/k/wong-kar-wai/index-56227.html

El hijo de Rambow es un homenaje al cine, al vídeo y a los años 80 disfrazado de película infantil.

(tráiler en inglés)

Nos cuenta la historia de dos niños, una historia que puede parecer el típico relato sobre la amistad de dos chavales, el rebelde y el tímido, que parecía imposible a todas luces, pero su director, Garth Jennings, no la compone con la intención de llenar las salas de cine de críos y de congregarles frente al televisor un domingo cualquiera después del telediario, sino que denota su nostalgia por la época y espera encontrar la complicidad de un público en la treintena.

Hay una añoranza de esta década que los niños de hoy no entenderían. Para ellos, Rambo no es un héroe a quien imitar -ellos ya tienen superhéroes más coloristas y mejor armados, más llamativos con sus efectos especiales. Tampoco comprenderán la obsesión por el vídeo ni la necesidad de filmar películas llevando la cámara y el trípode a cuestas a todas partes -ellos ya se han rendido al teléfono móvil y al cine por Internet.

Aquí dos niños, Will Proudfoot y Lee Carter, juegan a ser Rambo y a hacer su propia película sobre el personaje, aderezada con unas cuantas fantasías que parecen salidas del universo de Tim Burton. Los dos parecen muy diferentes, uno es el típico chulo gamberro del colegio, y el otro el más tímido y retraído de la clase pero, en el fondo, comparten puntos que les llevan a un entendimiento: el rechazo social, la falta de una figura paterna y el sometimiento en sus hogares, donde deben acatar normas estrictas.

Para Will, criado en una familia tipo amish, que le impide ver la televisión, el descubrimiento casual de Rambo y su Acorralado marca un antes y un después en su vida. El cine le cambia, le descubre su verdadero ser y le lleva a comenzar una peculiar rebelión. El cine funciona como elemento agitador y transformador, y en el colegio funciona como en Hollywood: permite pasar de la nada al éxito absoluto. Todos caen rendidos ante la imaginación de Will y su guión sobre el hijo de Rambo, al que encarna, que rescata a su padre en un mundo de perros voladores.

Hasta los nuevos románticos (encarnados en Didier, un alumno francés de intercambio que llega y fascina con su extravangante look) caen rendidos ante el proyecto de Will y Lee. El triunfo de una estética sobre otra, de las caras tiznadas y la exhibición de músculos frente a la sensibilidad decadente que proponían los seguidores de Spandau Ballet.

Y por encima de todo eso, nos queda una película de aventuras infantiles que también tiene un aire ochentero, con sus ingenios a lo MacGyver y su canto a la imaginación y la travesura como motores de la acción. Los niños no salvarán el mundo, sino a sí mismos.”

Crítica extraída de Cinematical: http://www.cinematical.es/2009/01/13/critica-el-hijo-de-rambow/

Para conocer algunas críticas más pinchen en los siguientes enlaces:

http://www.muchocine.net/criticas/8713/El-hijo-de-Rambow

http://www.fotogramas.es/Peliculas/El-hijo-de-Rambow/Critica

Ana dice: A mí me pareció una película entrañable, un canto a la amistad de dos niños solitarios (cada uno por motivos diferentes y con problemas diferentes) que se unen para hacer una película con una cámara de vídeo en el momento en que empiezan a surgir estas cámaras.

Ésta es una de esas fantásticas películas denominadas indie, las cuales raramente “revientan” taquillas y, en la mayoría de los casos, pasan inadvertidas para el gran público.

Yo les recomiento encarecidamente que no se la pierdan.

Edén al oeste es una película sobre la inmigración que, sin dejar de ser triste, consigue ser una película llena de ternura.

“Si algo ha demostrado Costa-Gavras a lo largo y ancho de su filmografía es su capacidad para remover conciencias. Su cine, siempre comprometido, ha tocado palos diversos, y especialmente delicados. Todo estamento en situación de abuso, o toda situación de injusticia ha sido analizado bajo la lupa de un cineasta con principios; un intelectual con valores.

En esta ocasión, el cineasta franco-griego se adentra en las turbulentas y farragosas aguas de la inmigración ilegal. A través de la mirada y desventuras de un inmigrante que llega a las costas de Occidente, Costa-Gavras nos ofrece toda una sucesión de, en general, dramáticas situaciones por las que debe atravesar el joven para conquistar un trozo de paraíso. Precisamente aquí (en el Paraíso-Hotel) es donde comienza su andanza, y a modo de road-movie (en auto-stop) viajaremos a rincones sin escrúpulos, conoceremos la maldad encubierta y la indiferencia más abrupta, y también por supuesto compartiremos con este joven inmigrante la impotencia ante la dificultad que tiene él y cualquier otro por formar parte de nuestro particular edén occidental. Siempre claro, con derecho de admisión. Este inicial Hotel de lujo hará las veces de sensacional metáfora, que abarca desde las paraísos artificiales en los que se sumerge el adinerado hombre occidental, hasta la incapacidad de afrontar la cruda realidad una vez se tiene delante de las narices.

Uno de los grandes aciertos de la película, está sin duda en la elección de Riccardo Scamarcio para este papel tan complicado. La mezcla de ingenuidad, picardía y ternura junto con una particular belleza conseguirán un realismo meritorio, y una complicidad con el espectador fascinante. El trabajo interpretativo es palpable, así como el de documentación y experiencias aportadas, dando a todo el marco fílmico un empaque dramático adecuado y en muchas ocasiones emotivo.

La historia engancha desde un primer momento, no pierde nunca interés y va ganando enteros a lo largo de la narración como buena historia relatada. Sin olvidar un deje de amarga comedia, se centra principalmente en ocupar los mayores huecos posibles de compromiso y denuncia. Las críticas, a veces directas y a veces encubiertas estallan aquí y allá sin desarmonizar la historia, sino más bien enriqueciéndola. Todo un ejercicio de maestría tanto en narración como en capacidad de reflexión.

La sociedad actual retratada a través de la siempre reveladora mirada de un cineasta que punto puntos en íes y encuentra un cauce adecuado a través de sus imágenes por el que materializar sus ideas y especialmente su visión de un mundo que se acerca peligrosamente a límites de indiferencia social y humana.

Notable y entretenida historia, en la que nos sentiremos como un compañero de viaje, de un pasajero con el billete más complicado de adquirir.”

Critica extraída de Cinebulosa: http://cinebulosa.blogspot.com/2009/10/critica-de-eden-al-oeste.html

Lo mejor: La interpretación de Riccardo Scamarcio.

Lo peor:  Que la fórmula va desgastándose.

Para conocer algunas críticas más pinchen en los siguientes enlaces:

http://www.cinissimo.com/critica-eden-al-oeste-de-costa-gavras-el-drama-de-la-inmigracion/

http://www.contrapicado.net/critica.php?id=431

http://www.filasiete.com/criticas/eden-al-oeste

Ana dice: A mí me gusto bastante la película. La trama en sí es muy triste: un grupo de inmigrantes que intentan pasar a Francia para conseguir una vida mejor. Sólo uno consigue hacerlo y, a través de él, vemos el mundo tan injusto en el que vivimos.

Pero, pese a ser, como ya he dicho antes, una película de fondo triste, gracias al protagonista, Riccardo Scamarcio, con su pintilla de despistado e inocente, Edén al oeste consigue arrancarte más de una sonrisa.

Me ha parecido una película muy tierna, la recomiendo.