junio 2010


Hoy, Déjame entrar, una película sueca de vampiros.

Hago un copy y paste de la crítica realizada por Julio Vallejo en Notas de cine (http://www.notasdecine.es/5719/criticas/critica-dejame-entrar/). Yo sería incapaz de hacer una crítica mejor.

“Bienvenidos a una de las mejores películas que podrán ver en las carteleras españolas durante este 2009. Aunque parezca que forma parte de esa fiebre vampírica que ha dado lugar a sagas como Underworld o Crepúsculo, Déjame entrar es más que un filme de chupasangres al uso.

A diferencia de la mayoría de productos creados para consumo adolescente, la película de Tomas Alfredson huye de cualquier efectismo barato. Como la nieve que cae a lo largo del metraje, esta pequeña joya va cuajando poco a poco, capa sobre capa. No hay aquí excesivos efectos especiales ni demasiada sangre. Tampoco hay posturitas de revista de modas o look de videoclip.

Sin prisa, este filme sueco nos cuenta la historia de Oskar (Kare Hedebrant), un chico de doce años que sufre el acoso de sus compañeros de clase. En soledad, el chaval fantasea con dar su merecido a aquellos que hacen que su vida sea un tormento diario. Para colmo de males, su madre, una mujer separada, no parece comprenderle. Sin embargo, y contra todo pronóstico, su suerte cambiará cuando entable amistad con Eli (Lina Leandersson), una extraña vecina  que acaba de llegar a su bloque de edificios. Poco a poco, Oskar descubrirá que la joven es un vampiro. Al mismo tiempo, la vida del chico empezará a cambiar radicalmente.

Con este sencillo argumento, el realizador Tomas Alfredson y John Ajvide Lindqvist, guionista del filme y autor de la novela en la que se basa la película, construyen una cinta que es un canto a la sugerencia en un mundo cinematográfico actual lleno de obviedades y subrayados inútiles.

En este reino de la sugerencia en el que nos sumerge la cinta, hay que destacar un elemento casi olvidado por el cine de hoy: el denominado fuera de campo. Consecuente con la idea de que es mejor insinuar que mostrar, Alfredson nos escatima información e imágenes. Eso provoca que el espectador imagine lo que puede estar sucediendo más allá de lo que observa en pantalla. Digamos que, por utilizar un símil, Déjame entrar dejaría a un lado el exhibicionismo de la pornografía para abrazar la sutilidad del erotismo. En este sentido es especialmente magistral la utilización del fuera de campo en uno de los momentos cumbre de la película: cuando uno de los protagonistas se encarga de ajustar cuentas con los enemigos de Oskar.

Dejando de un lado los elementos estrictamente cinematográficos, y centrándonos en el apartado más humano del filme, Déjame entrar consigue reflejar perfectamente el terrible sentimiento de saberse diferente y la grata experiencia que supone encontrar a alguien que te comprenda. Todo ello sin recurrir a discursos explicativos y diálogos de más. Alfredson, que en más de una ocasión parece desaparecer como director, deja divismos de cineasta exhibicionista para centrarse en dar verosimilitud a lo que está contando.  No hay, por tanto, planos que llamen especialmente la atención ni movimientos de cámara más allá de los necesarios. Por el contrario, y a diferencia de muchos realizadores actuales, Alfredson se revela como un magistral director de actores. El ejemplo más claro lo tenemos en las interpretaciones de los dos protagonistas. Kare Hedebrant borda su papel de chaval apocado, mientras que Lina Leandersson logra con su espléndida actuación al reflejar la terrible dicotomía de un personaje que es joven por fuera, aunque viejo por dentro. Su arma para conseguir impactar al espectador es algo muy simple y muy complicado a la vez: una penetrante  mirada.

Aunque podría seguir hablando durante mucho tiempo sobre esta obra maestra, creo que lo mejor que puedo hacer es recomendarles que vayan a verla. Hagan un hueco en su menú del vídeoclub para saborear una muestra de gran cine. No lo lamentarán.”

Para conocer algunas críticas más pinchen en los siguientes enlaces:

http://www.notasdecine.es/6115/opinion/dejame-entrar-criticas-positivas/

http://neocinetv.blogspot.com/2008/12/dejame-entrar-la-perfeccion-hecha.html

http://www.ecartelera.com/peliculas/2695/dejame-entrar/critica/810/

Ana dice: No he conseguido encontrar ninguna mala crítica de esta película, lo cual no me sorprende porque es una maravilla.

Esta película de vampiros “no al uso” es fantástica de principio a fin: el guión es bueno, las interpretaciones son geniales, terminas “enamorándote” de estos niños que hacen un papel soberbio.

A mí me encantó. La recomiendo fervientemente….tanto para los amantes del cine vampírico como para aquellos otros que no lo sean.

No dejen de verla.

Esta vez: El lector=The reader, drama romántico nominado a 5 Oscars en 2009 (Mejor Película, Dirección, Actriz principal, Guión adaptado y Fotografía), consiguiendo sólo Kate Winslet el de Mejor Actriz Principal.
“Esta es una película que no se revela del todo hasta el final, sino que se va alimentando de hechos para finalmente darnos un desenlace.

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La historia transcurre de la siguiente manera: un joven enferma camino a la escuela y es ayudado por una mujer de mediana edad, quien lo ayuda a regresar a casa. Una vez recuperado, el joven llamado Michael Berg regresa a la casa de esta mujer en diversas ocasiones hasta que finalmente se convierten en amantes.

Hanna Schmitz le dobla casi la edad al estudiante, pero aún así continúan con aquello bajo una constante que parece ser la característica de esa pareja: la lectura, algo que más adelante podría ser la clave para la salvación de Hanna.
Hanna desaparece un día sin dejar rastro, sin despedirse de Michale ni decirle a dónde va.

Años más tarde ambos se encuentran en un juicio. Hanna ha sido colaboradora de la Alemania Nazi y ahora está pagando por ello, paradójicamente Michael Berg es estudiante de leyes y observa el juicio.
Ella es condenada con más severidad que otros debido a la aparición de un documento que supuestamente ella redactó, pero en pleno juicio Michael Berg se da cuenta de que a ella le gustaba que le leyeran porque era analfabeta, por lo tanto no hubiera podido escribir aquello.

Es en este punto en donde la película se vuelve mucho más intensa y toma más ritmo, esa vergüenza que tiene Hanna de no aceptarse es la que la lleva a una sentencia de cadena perpetua. Sus victimas preferidas eran aquellas con las que se encariñaba, a ellas las ponía en la lista de ejecuciones primero que a nadie, era ese desprendimiento, el que la hace huir de Michael Berg hasta el final de sus días, cuando parecía que ella por fin se entregaba y confiaba en alguien, prefirió la muerte a ser parte de algo.

Una película muy interesante que nos hace pensar en la complejidad de las relaciones humanas y de los afectos.”

Para conocer algunas críticas más pinchen en los siguientes enlaces:

http://www.lashorasperdidas.com/index.php/2009/02/11/critica-de-the-reader/

http://ktarsis.wordpress.com/2009/02/04/critica-el-lector-the-reader-de-stephen-daldry/

http://www.machacas.org/el-lector-the-reader-critica

Ana dice: A mí, particularmente, me pareció una soberana estupidez que alguien optara por pasarse toda la vida en la cárcel y cargar cou una culpa que no es la suya, sólo por no admitir que es analfabeta; y no me sirve el argumento de que ella está avergonzada por no saber leer….no lo estaría tanto porque bien podría haber aprendido, de hecho en la cárcel lo hace. Me parece muy absurda toda la parte final de la película, creo que el final es lo que se la carga. El lector me estuvo pareciendo muy buena hasta ese momento en que se sabe que ella es analfabeta, y no entiendo ni entenderé por qué ella no lo dice para salvarse o por qué no lo hace Michael….

¡Ojo!, ni se os ocurra ver una versión doblada si no queréis perderos como Winslet consigue ese genial acento alemán.

Hoy: Resacón en Las Vegas, comedia del tipo Very bad things.

Las despedidas de soltero son uno de los temas habituales en comedias gamberras y excesivas que hacen humor de la “masculinidad”. No hay más que recordar a Tom Hanks allá por los 80… Es difícil pensar en una de esas reuniones de amigotes con peores consecuencias que las de Very Bad Things, y quizás sea por eso que la película de Todd Philips no se centra tanto en las burradas que los protagonistas han hecho en la última juerga de soltero de uno de ellos, sino en saber cómo lograrán salir de un monumental lío y, sobre todo, en la estrategia narrativa en sí.

Doug (Justin Bartha) se casa, así que sus dos mejores amigos, Phil (Bradley Cooper) y Stu (Ed Helmes), junto al estrafalario hermano de la novia (Zach Galifianakis) deciden pasar una noche en Las Vegas para celebrarlo. Allí se van los cuatro: llegan al hotel, se ponen guapos, y toman la primera copa. Después de eso, una enorme elipsis que dura toda la noche, y Todd Philips pasa a mostrarnos la mañana después: una habitación de hotel destrozada, una muñeca hinchable en la bañera, gallinas correteando a su aire, un tigre en el baño, un bebé de más y un diente de menos. ¿Qué es lo que ha pasado? El espectador sabe lo mismo que los protagonistas, que no recuerdan nada de nada y, para colmo, falta el novio.

A partir de ahí, los tres que quedán emprenden una suerte de investigación para averiguar no sólo lo que ha ocurrido, sino alguna pista que les lleve a encontar a Doug y poder llegar a tiempo para la boda. De esta falta de información, y de los sorprendentes descubrimientos que los tres amigos vayan haciendo sale la clave de la gracia de esta película, en la que el espectador está en vilo tratando de encontrar una justificación a lo que ha visto en esa habitación post-noche loca.

Las confusiones y los acontecimientos inesperados marcarán la pauta de esta divertida comedia en la que, por extraño que parezca, hay escasez de elementos machistas y vulgares. Todo un logro, como el impensado cameo de Mike Tyson.

Resacón en Las Vegas es una película agradable y divertida, que se abrirá un hueco por derecho en la cartelera veraniega, y de esas que a nadie le importaría repasar dentro de un tiempo. Ojalá hicieran más así.

Para conocer algunas críticas más pinchen en los siguientes enlaces:

http://www.cinematical.es/2009/06/21/la-sorpresa-del-verano-resacon-en-las-vegas/

http://www.blogdecine.com/criticas/resacon-en-las-vegas-rebelandose-contra-la-madurez

http://www.notasdecine.es/12537/criticas/critica-resacon-en-las-vegas/

Ana dice: Pues, finalmente, parece ser que no se trata de una comedia americana gamberra al uso, con fine previsibel y gags mil veces trillados. Parece ser que la traducción del título al español nos ha hecho pensar eso, pero no es así….que siempre me planteo por qué tienen que cambiar los títulos originales de las películas en este país, nunca lo entenderé, si alguien me explicara un motivo (que fuera coherente, por favor) lo agradecería.

Los críticos son muy buenos con ella, así que habrá que verla….

La he visto y he añadido mi comentario…por si a alguien le interesa…

Hoy: Mein Führer. Desmontando a Hitler. Discreta comedia acerca de las debilidades psicológicas de Hitler y su relación con su profesor judío de interpretación para los discursos.

“Dany Levy es un cineasta judío de origen suizo nacionalizado alemán cuya formación teatral le encaminó pronto hacia el cine y la televisión, no solo en trabajos como actor, si no también en labores como director, guionista, productor y crítico. El origen de Mein Führer se halla en la indignación artística que sintió Levy tras el visionado de La lista de Schindler (Steven Spielberg, 1993) al manifestarse en contra de la fabricación de una imagen cinematográfica del Holocausto. Para Levy, levantar una imaginería digna de aquella miseria es irreal. Comenzó a percibir cambios a partir de La vida es bella (Roberto Benigni, 1997) donde la imaginación y la esperanza personal era lo único positivo tras un telón de acontecimientos horrendos.

Desde la productora X Filme Creative Pool creada en 1994 con otros cuatro cineastas, Levy puso en marcha un pequeño proyecto donde verter esa rebeldía sentida por la cinta de Spielberg. A sabiendas de que hacer una comedia crítica con el III Reich estaba más que superado en las geniales El gran dictador (Charles Chaplin, 1940) y Ser o no ser (Ernst Lubitsch, 1942), Levy encontró un resorte cómico poco explotado; entrar en la psicología de Hitler a través de la interpretación freudiana de su relación paterna. Al parecer, Hitler fue un niño maltratado, lo que según esta interpretación psicoanalítica podría explicar su deseos de venganza mundial; esa guerra total proclamada en sus discursos.

En un Berlín derruido por los bombardeos aliados, Hitler (Helge Schneider) se halla aislado y triste, decaído por la derrota que se anuncia inminente. Goebbels (Sylvester Groth) pretende dar un golpe de efecto preparando al dictador para un último discurso con una puesta en escena llevada a cabo por Leni Riefenstahl, pero en la única persona que el Führer confiaría para su entrenamiento sería su antiguo profesor judío de interpretación, Grünbaum (Ulrich Mühe). La comedia está servida en el momento en que trasladan al profesor desde el campo de concentración donde está recluido hasta el mismo despacho del dictador para darle clases.

Su condición de película pequeña y teatral no se resiente en su dinamismo. La acción apenas transcurre en el despacho de Hitler y en la sala aneja donde sus ministros le espían mediante un altavoz y la transparente tela del lienzo del cuadro. El realizador se mueve con soltura en estos espacios pequeños con variedad de posiciones de cámara y un montaje solvente. El problema surge en que gran parte de la comicidad queda rota por la excesiva caricatura del dictador desde la primera secuencia, donde ya es representado como un ser infantil y desvalido. La progresión en el cambio de roles conforme la relación entre profesor y dictador avanza hubiera sido más eficaz y hubiera hecho más hilarantes las secuencias donde la preparación de Hitler consistía en, por ejemplo, hacerse pasar por un perro.

Queda al final de la proyección cierto aire de comedia fallida que los autores intentan enmendar en unos créditos donde, ya fuera de la ficción, se pregunta a ciudadanos anónimos de distintas edades sobre el Führer. Es sugerente el progresivo desconocimiento ante la pregunta de los encuestados conforme disminuye su edad. Y quizá ese sea el mensaje final que Levy y su equipo no ha podido transmitir de otro modo en la cinta; que películas como la de Spielberg no deben contribuir a crear una imagen minimamente seria del deleznable partido nazi.

– Lo mejor:

– Ulrich Mühe interpretando al profesor judío tras haberle visto protagonizando La vida de los otros.

– La comicidad de algunas secuencias (Hitler compartiendo cama con el matrimonio judío, o el saludo desde la ventana del profesor a su familia).

– Lo peor: Que no alcanza el objetivo planetado a pesar de la modestia de su alcance.”

Para conocer algunas críticas más pinchen en los siguientes enlaces:

http://www.fotogramas.es/Peliculas/Mein-Fuehrer/Critica

http://www.cinissimo.com/critica-mein-fuhrer-esperpento-hitleriano-sin-gracia/

http://www.precriticas.com/criticas/con-el-gran-dictador-no-se-juega/

Ana dice: Yo vi la película y me agradó. No es la mejor película que haya visto en los últimos tiempos, pero está bien. Tiene algunos gags muy logrados, aunque el personaje de Hitler me parece demasiado histriónico.

No obstante, merece la pena ver la películoa por la originalidad de que parte el guión. Algunas escenas, situaciones, etc, me parecen un tanto absurdas por otra parte, aunque también erna absurdas muchas situaciones de La vida es bella, siendo sin embargo una gran película. Al fin y al cabo, esto es humor, todo está permitido…o casi.

Pienso, sinceramente, que se divertirán con la película.